“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo
mismo” Albert Einstein
Sobre educación es mucho lo que se ha
dicho; también existe una interminable lista de libros que se han escrito sobre
el tema y es más seguro que sean muchas más las páginas que se han leído y que seguramente
se seguirán leyendo sobre el aprendizaje; pues, en educación siempre hay algo
nuevo o viejo que decir, que opinar o que aportar y en ese sentido, es
pertinente, iniciar con el epígrafe de Einstein; el cual señala que, si buscas
resultados distintos; entonces, no hagas siempre lo mismo.
Es por esto, que para no hacer siempre lo
mismo y de paso encontrar los mejores resultados en educación, se estudia, se
investiga, se planifica la enseñanza y la forma de contribuir a mejorarla; todo
esto con la intención de poner en práctica
lo mejor de la educación, según sea el entorno, la situación, las capacidades,
las necesidades y los intereses del educando; porque se entiende que se aprende
toda la vida y en cualquier momento.
Esto quiere decir que la enseñanza no se
hace al azar, sino que se requiere de un estudio previo, de una planificación y
de una metodología sin improvisaciones, ciertamente que al enseñar se debe
incluir una dosis muy alta de vocación; pero, ¿qué es de la vocación sin una
buena planificación?, la cual debe estar respaldada de estrategias de enseñanzas,
acordes a las exigencias y aspiraciones; tanto del educando como de las
necesidades que presenta el entorno; una planificación, que también tenga en
cuenta lo social.
Para ello, es necesario tomar en cuenta los
aspectos conceptuales de la planificación educativa; así como su significado en
función de los contextos a nivel de los órganos centrales de planificación y a
nivel de los centros educativos destinados para tal fin.
En este sentido, Méndez Tatiana; Aguilar
Edgar; Caraballo Jairo y Oquendo Guillermo (2009) señalan que “la planificación es la previsión de las
actividades y los recursos para el logro de los objetivos que se desean
alcanzar” y además agregan que planificar “es elaborar un plan general
debidamente organizado, para obtener un fin determinado”. (Párr. 1).
Entonces, “cuando se habla de
planificación educativa, se debe señalar que esta permite orientar y encaminar
su quehacer educativo”, es decir, “el éxito de la gestión educativa radica en
la realización de una buena planificación, coherente y progresiva” pues esta, “permite
entre otras cosas: evitar la improvisación y reducir la incertidumbre, las
actuaciones contradictorias y los esfuerzos innecesarios” con el fin de “unificar
criterios a favor de una mayor coherencia funcional” según lo indican Méndez
Tatiana et al (2009. Párr. 1).
En este sentido, la planificación permite
ciertas garantías como “el uso racional del tiempo, la coordinación y la
participación de todos los involucrados en el proceso”; pero, “para
conseguirlo, deben superarse posturas individualistas y antisolidarias, dando
paso a una visión holística y global de responsabilidad” como lo señalan, Méndez
Tatiana et al (2009. Párr. 1).
De igual manera, Porter Luis (s.f.) presenta
una definición por demás interesante y con un punto de vista más amplio y algo
innovadora la cual va más allá del campo de la educación; pues, este señala
que, “la planeación es una de las conquistas de libertad más grandes que puede
perseguir el ser humano”; puesto que, “planificar no es otra cosa que el
intento del ser humano por crear su futuro y no ser arrastrado por los hechos”;
es decir, planificar es tener control de la situación, ordenando
conscientemente los pasos que se ha de seguir para llegar a la meta propuesta (Pág.
7).
Ahora bien, Porter Luis (s.f.), señala que
“ningún mecanismo social o histórico resuelve el destino del ser humano en
forma determinística o automática”, (Pág. 10); es por esto que divide la
planeación en tradicional y alternativa; donde “la planeación tradicional se
concibe como `el estudio técnico de opciones para una previsión del futuro`” y la
alternativa no es más que, “el intento del ser humano por crear su futuro, por
imponer las decisiones tomadas desde la libertad por encima de las
circunstancias” (Pág. 11 y 13).
Pero, es necesario comprender que “no hay
un solo método de planificación sino que hay tantos como situaciones existan”,
puesto, que la planeación, “es un asunto entre seres humanos y no entre seres
humanos y cosas”; es decir, “no es un asunto de números ni abstracciones” sino
de seres humanos, que toman y cambian decisiones según las circunstancias que
se les presenten, como señala Porter Luis (s.f . Pág. 15 y 18).
Del mismo modo, Escolet, Miguel. (1982),
señala que “la planificación social, económica y educativa actual se orienta a
identificar metas más que a crearlas, a continuar una realidad más que a
transformarla” presentando un tipo de planificación denominada realista, la
cual “resulta incapaz de cambiar el curso o dirección de la sociedad” (Párr.
1).
Al mismo tiempo, Escolet, Miguel (1982),
propone lo que denomina “planificación ‘utópica’ como ‘clímax’ de pensamiento
que amplía el juicio a la reflexión, a la idealización, en definitiva, a la
creatividad” y además agrega que “este ‘anticlímax’ se percibe de forma
constante en la literatura sobre planificación social, económica y educativa”
en la educación actual; donde la planificación está orientada “a identificar
metas, mas que a crearlas, a continuar una realidad más que a transformarla, a
adecuar las necesidades a los recursos más que expectaciones con recursos (Págs.
1 y 2).
Asimismo, Escolet, Miguel (1982), señala
que a “esta planificación se la denomina ‘realista’, porque conjuga realidad
con realidad, suma y distribuye recursos y parte de un <horizonte>
preestablecido posible”; afirmando de este
modo, que así, es “la planificación moderna, carente de imaginación
creadora, indispuesta para cambiar el curso o dirección de la sociedad” y que
está simplemente “reducida a una técnica de programación” (Pág. 2).
Por otra parte, según señala Escolet,
Miguel (1982), “es necesario, (…) participar en
la urgente búsqueda del destino” aunque, “posiblemente no existan en el momento
actual los instrumentos de transformación, ni las respuestas a la serie de
problemas que conlleva la planificación utópica” y además, agrega que “de algo
estamos seguros” y es “que hay una dirección que nos remonta al sueño
pragmático, que orienta nuestro pensamiento y da sentido a nuestra metodología”,
y esto “perfila en el nuevo siglo, una esperanza” (Pág. 14).
Ahora bien, según Correia Pires Liliana y
Peña Guzmán Pedro Enrique. (2014), en Venezuela “existe una total disposición
de planificación con enfoque participativo” el cual “se vincula con toda la
organización del quehacer en el ámbito público” y este es un “rasgo
característico de los procesos que involucran la intervención dentro de los
procesos de planificación” en la cosa pública; pero además, esta “se encuentra
consagrada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999),
como un derecho y como un deber ciudadano en su artículo 62” (Pág. 69).
Pero, según señalan Correia Liliana y Peña
Pedro (2014), “si se define y revela la articulación de la acción planificadora
como un sistema” es necesario, “antes de avanzar en su descripción, (…)
indagar sobre la planificación en sí misma” entendiendo “la planificación como
actividad acordada, considerada y en dirección al logro de un fin,” la cual,
“existe como noción intuitiva desde el principio de las llamadas grandes
civilizaciones de la humanidad, permitiendo así contar con sociedades más
organizadas” donde este proceso, “es concebido como un proceso de construcción,
a partir del cual se establecen trayectorias hacia imágenes y objetivo que
modifiquen las condiciones iniciales” (Págs. 8 y 9).
De igual forma, John Friedmann (1970),
mencionado por Correia y Peña (2014), indica que “el concepto de la
planificación tiene dos interpretaciones diferentes, a la vez que
complementarias” la primera; es que “desde el punto de vista técnico, la
planificación puede ser considerada como un proceso que se lleva a cabo dentro
del límite de la política y la administración” donde, “se hacen más racionales
las decisiones referentes a los fines y métodos de las grandes organizaciones”
es decir, que este, “es el proceso que conduce hacia la definición y
esclarecimiento de las metas de una organización para luego reducirlas a
programas y métodos específicos de acción” (Pág. 9).
Igualmente, “desde un punto de vista
ideológico, la planificación puede considerarse como un medio para el logro de
cierta medida de auto-dirección en la evolución del sistema social” y esto se
trata “de un instrumento para obtener un importante grado de dominio sobre el
destino del hombre” donde la “utópica del pensamiento humano se ha aferrado a la
planificación, considerándola como su vehículo y método de expresión particular”
según lo señalado por John Friedmann (1970), mencionado por Correia y Peña
(2014. Pág. 9).
Ahora bien, como “la planificación implica
además [de] un proceso de toma de decisiones, un proceso de previsión
anticipación, visualización, representación del futuro deseado y de
predeterminación” es realmente necesario “tomar acciones para lograr el
concepto de predecir el futuro”, según lo señalan Correia y Peña (2014. Pág.
15).
Entonces, en el caso venezolano “las
instancias de participación que establece el Sistema Nacional de Planificación”
está representado “en cada uno de los niveles de Gobierno, bien sea Nacional,
Estatal y/o Municipal”, donde “los Consejos Comunales en cada comunidad”
representan “la primera instancia para recabar información sobre las
problemáticas que aquejan a los ciudadanos, convirtiéndose en el ente de
participación más cercano y directo a las comunidades” según Correia y Peña (2014.
Pág. 15).
De manera, que en la sociedad venezolana
la planificación y la participación ciudadana “se acepta como un factor
fundamental del análisis sociopolítico de una colectividad” con el fin de
“definir el funcionamiento y el ejercicio del poder, de cómo el Estado se ha
[venido] relacionado con la sociedad y cómo los individuos particularmente se
asocian a la dinámica del Estado” y esto, “desde lo público, (…)
donde los ciudadanos pueden recuperar sus espacios individuales en armonía con los
intereses mayoritarios” de manera de poder “formalizar el espectro jurídico
donde se desenvuelva el Estado como entidad espacial e institucional”, que los
agrupa; según lo indican Correia y Peña (2014. Pág. 25).
Ahora bien, la Planificación “implica
metas, objetivos, estrategias y planes; elementos que, posteriormente, son
reflejados mediante la Organización en la estructura de la
institución” y en educación esta Organización la componen “dos aspectos [que]
tienen un uso muy amplio” ya que “una misma institución, como el Ministerio de
Educación, los aplica a nivel Nacional, Regional, Local y de aula, descansando
en ambos términos el éxito de la calidad educativa a cualquier nivel”,
según lo señala Marconi Jorge. (2013. Párr. 3).
Pero, según el mismo Marconi Jorge. (2013)
“la planificación en el ámbito educativo data de la década del 40” y está surge,
“como una de las principales contribuciones al crecimiento económico, al
desarrollo social y cultural” por lo cual, “se consideró que una planificación
de la Educación fundamentada en la racionalidad y en la objetividad de las
acciones era suficiente para lograr grandes cambios en la educación de los
países”, (Párr. 6).
De manera que, “la Planificación escolar,
al igual que la Gestión, se realiza en todos los ámbitos o áreas del centro
educativo: [como] área Directiva, área Pedagógica/académica, área Comunitaria y
área Administrativa/financiera”, por lo cual, “todos estos planes se conjuntan
en el instrumento final escolar denominado Plan Operativo Anual o Plan General
Anual Institucional”, según lo presenta Marconi Jorge. (2013. Párr. 7).
En este sentido, Cortes Lutz (2002), mencionado
por Marconi Jorge. (2013) señala que la planificación “se convierte en una
herramienta que sirve de hoja de ruta al sistema educativo”, mientras, que “se
inserta plenamente de manera informada en las necesidades de la comunidad
escolar”, esto para permitir que “la Educación desde sus inicios, se convierta
en un poderoso instrumento de movilidad social (Párr. 12).
Pero, específicamente, hablando ya “en el
ámbito de la educación, la Planificación se define como "un ejercicio de
previsión para determinar políticas y prioridades” así como “los costos del
sistema educativo” claro, “teniendo presente las realidades políticas y
económicas, las posibilidades del sistema” así como, “las necesidades del país
y la de los estudiantes a los que sirve” según Guimar (2008), (citando a otros
autores) mencionado por Marconi Jorge. (2013. Párr. 11).
Además, según Marconi Jorge. (2013) la
Planificación educativa “se concretiza fundamentalmente en tres niveles”
llamados "dimensiones espaciales de la planificación" y estos son “la
Planificación Nacional, la Planificación Regional y la Planificación
Institucional o del Centro Educativo (colegio, instituto, etc.) donde la
primera “tiene como objetivo el obtener una visión de conjunto e integrada de
los problemas y necesidades de un país”; la segunda que es Planificación
Regional, “se efectúa sobre la base del proyecto nacional y adecuado a las
características socioeconómicas y culturales de la región natural y/o política
(departamento o provincia) y la tercera la Planificación Institucional o del Centro
Educativo “corresponde al centro escolar. Aquí la planificación tiene carácter
participativo, en tanto que se requiere del concurso de la comunidad educativa
en pleno” esto, “para la definición de los propósitos y estrategias para su
logro” (Párr. 22-24 y 26).
A saber, esta Planificación institucional,
“denominada también Planificación escolar, se realiza en todos
los ámbitos del centro educativo (escuela, instituto o colegio)”, por
lo que, “existen Planificación Directiva; Administrativa y financiera” así
como, “Pedagógica o Académica” pero esta última, “no debe confundirse con
la planificación del docente o de aula”, según lo señala Marconi
Jorge. (2013. Párr. 27).
Ahora bien, según Eusko Jaularitza, (s.f.),
“es importante saber que “las organizaciones mejoran cuando, partiendo del
análisis de una realidad presente, son capaces de visualizar una posible
realidad futura” así que una “planificación, desarrollada de manera colectiva,
permite la visualización y la consecución de los sueños de una comunidad”,
entonces de modo general, la planificación se considera como “un proceso en el
que inicialmente se establece el destino al que queremos llegar”, así como, “los
logros que queremos conseguir” de esta, pero luego “se acuerdan los medios para
seguir esa dirección y no perdernos por el camino” (Pág. 1).
Ciertamente,
“existen muchas maneras alternativas para recorrer este proceso” en la
planificación, “de modo que las orientaciones no tienen que convertirse en
prescripciones y deben acomodarse a los modos de hacer de cada centro escolar”,
es por esto que, “un plan es, en esencia, el producto del proceso de
planificación y se define como un conjunto de decisiones acerca de qué hacer,
por qué hacerlo y cómo hacerlo”, según lo señala Eusko Jaularitza, (s.f. Pág.
1).
Entonces, “cada vez con más urgencia, los
directivos escolares tienen que planificar de modo más estratégico, a medio y
largo plazo, porque la vorágine de la acción educativa hace perder con
frecuencia el norte a las instituciones escolares” por esto, “tienen que buscar
sistemas más eficientes de producción de resultados de aprendizaje, porque el
uso de más recursos no conduce necesariamente a mejores resultados” en este
sentido, “hay que establecer prioridades por medio de un ejercicio equilibrado
de toma de decisiones y de creación de consensos” según lo indica Eusko
Jaularitza, (s.f. Pág. 1).
En definitiva, Eusko Jaularitza, (s.f.) señala
que “como cualquier otro sistema, la educación debe tener en cuenta, a la hora
de planificar, las entradas y los procesos”; también, “los resultados y logros”
así como, “el contexto de intervención” que ha de llevar a cabo (Pág. 6).
Finalmente, “existen variadas
terminologías y modelos de planificación tanto estratégica como operativa” pero
“no se puede decir que exista un modelo perfecto” es por esto que “cada
institución tiene su modo de interpretar el proceso”; sin embargo, “existen
unas fases que se realizan en una secuencia similar: análisis, planificación,
puesta en práctica y evaluación”, que no se deben saltar en su ejecución, según
lo indica Eusko Jaularitza, (s.f.. Pág. 6).
BIBLIOGRAFIA
Correia Pires Liliana; Peña Guzmán
Pedro Enrique. (2014). El sistema
nacional de planificación en
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http://servicio.bc.uc.edu.ve/derecho/revista/idc37/art12.pdf
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Escolet, Miguel. (1982). Planificación utópica y realidad:
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del siglo XXI. Estados Unidos. Tomado de:
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Eusko Jaularitza, (s.f.). La Planificación en el Marco Escolar. Vasco.
Tomado de:
Marconi Jorge. (2013). Planificación y Organización. Educación
Administrativa. Tomado de:
http://www.monografias.com/trabajos94/planificacion-y
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Méndez Tatiana; Aguilar Edgar; Caraballo
Jairo y Oquendo Guillermo (2009). La Planificación
Educativa en Venezuela. Venezuela. Tomado de:
Educativa en Venezuela. Venezuela. Tomado de:
Porter Galetar Luis. (s.f.). La Planeacion Educativa. México.
Tomado de:
Universidad Nacional Abierta (1986). Planificación Educativa en Función del Proceso De Desarrollo
Social (Compilación con fines instruccionales). México. Tomado de:
Social (Compilación con fines instruccionales). México. Tomado de:
dip.una.edu.ve/.../021planificacioneducativa/.../Cinterplan_Planificacion_Educativa_educ.
REFERENCIAS
Cortes Lutz (2002)
Friedmann John (1970)
Guimar (2008).
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