domingo, 22 de abril de 2018

ASPECTOS CONCEPTUALES DE LA PLANIFICACIÓN EDUCATIVA

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”     Albert Einstein



     Sobre educación es mucho lo que se ha dicho; también existe una interminable lista de libros que se han escrito sobre el tema y es más seguro que sean muchas más las páginas que se han leído y que seguramente se seguirán leyendo sobre el aprendizaje; pues, en educación siempre hay algo nuevo o viejo que decir, que opinar o que aportar y en ese sentido, es pertinente, iniciar con el epígrafe de Einstein; el cual señala que, si buscas resultados distintos; entonces, no hagas siempre lo mismo.
     Es por esto, que para no hacer siempre lo mismo y de paso encontrar los mejores resultados en educación, se estudia, se investiga, se planifica la enseñanza y la forma de contribuir a mejorarla; todo esto con la intención de poner en  práctica lo mejor de la educación, según sea el entorno, la situación, las capacidades, las necesidades y los intereses del educando; porque se entiende que se aprende toda la vida y en cualquier momento.
     Esto quiere decir que la enseñanza no se hace al azar, sino que se requiere de un estudio previo, de una planificación y de una metodología sin improvisaciones, ciertamente que al enseñar se debe incluir una dosis muy alta de vocación; pero, ¿qué es de la vocación sin una buena planificación?, la cual debe estar respaldada de estrategias de enseñanzas, acordes a las exigencias y aspiraciones; tanto del educando como de las necesidades que presenta el entorno; una planificación, que también tenga en cuenta lo social.
     Para ello, es necesario tomar en cuenta los aspectos conceptuales de la planificación educativa; así como su significado en función de los contextos a nivel de los órganos centrales de planificación y a nivel de los centros educativos destinados para tal fin.
     En este sentido, Méndez Tatiana; Aguilar Edgar; Caraballo Jairo y Oquendo Guillermo (2009) señalan que  “la planificación es la previsión de las actividades y los recursos para el logro de los objetivos que se desean alcanzar” y además agregan que planificar “es elaborar un plan general debidamente organizado, para obtener un fin determinado”. (Párr. 1).
     Entonces, “cuando se habla de planificación educativa, se debe señalar que esta permite orientar y encaminar su quehacer educativo”, es decir, “el éxito de la gestión educativa radica en la realización de una buena planificación, coherente y progresiva” pues esta, “permite entre otras cosas: evitar la improvisación y reducir la incertidumbre, las actuaciones contradictorias y los esfuerzos innecesarios” con el fin de “unificar criterios a favor de una mayor coherencia funcional” según lo indican Méndez Tatiana et al (2009. Párr. 1).
     En este sentido, la planificación permite ciertas garantías como “el uso racional del tiempo, la coordinación y la participación de todos los involucrados en el proceso”; pero, “para conseguirlo, deben superarse posturas individualistas y antisolidarias, dando paso a una visión holística y global de responsabilidad” como lo señalan, Méndez Tatiana et al (2009. Párr. 1).
     De igual manera, Porter Luis (s.f.) presenta una definición por demás interesante y con un punto de vista más amplio y algo innovadora la cual va más allá del campo de la educación; pues, este señala que, “la planeación es una de las conquistas de libertad más grandes que puede perseguir el ser humano”; puesto que, “planificar no es otra cosa que el intento del ser humano por crear su futuro y no ser arrastrado por los hechos”; es decir, planificar es tener control de la situación, ordenando conscientemente los pasos que se ha de seguir para llegar a la meta propuesta (Pág. 7).
     Ahora bien, Porter Luis (s.f.), señala que “ningún mecanismo social o histórico resuelve el destino del ser humano en forma determinística o automática”, (Pág. 10); es por esto que divide la planeación en tradicional y alternativa; donde “la planeación tradicional se concibe como `el estudio técnico de opciones para una previsión del futuro`” y la alternativa no es más que, “el intento del ser humano por crear su futuro, por imponer las decisiones tomadas desde la libertad por encima de las circunstancias” (Pág. 11 y 13).
     Pero, es necesario comprender que “no hay un solo método de planificación sino que hay tantos como situaciones existan”, puesto, que la planeación, “es un asunto entre seres humanos y no entre seres humanos y cosas”; es decir, “no es un asunto de números ni abstracciones” sino de seres humanos, que toman y cambian decisiones según las circunstancias que se les presenten, como señala Porter Luis (s.f . Pág. 15 y 18).
    Del mismo modo, Escolet, Miguel. (1982), señala que “la planificación social, económica y educativa actual se orienta a identificar metas más que a crearlas, a continuar una realidad más que a transformarla” presentando un tipo de planificación denominada realista, la cual “resulta incapaz de cambiar el curso o dirección de la sociedad” (Párr. 1).
     Al mismo tiempo, Escolet, Miguel (1982), propone lo que denomina “planificación ‘utópica’ como ‘clímax’ de pensamiento que amplía el juicio a la reflexión, a la idealización, en definitiva, a la creatividad” y además agrega que “este ‘anticlímax’ se percibe de forma constante en la literatura sobre planificación social, económica y educativa” en la educación actual; donde la planificación está orientada “a identificar metas, mas que a crearlas, a continuar una realidad más que a transformarla, a adecuar las necesidades a los recursos más que expectaciones con recursos (Págs. 1 y 2).
     Asimismo, Escolet, Miguel (1982), señala que a “esta planificación se la denomina ‘realista’, porque conjuga realidad con realidad, suma y distribuye recursos y parte de un <horizonte> preestablecido posible”; afirmando de este  modo, que así, es “la planificación moderna, carente de imaginación creadora, indispuesta para cambiar el curso o dirección de la sociedad” y que está simplemente “reducida a una técnica de programación” (Pág. 2).
     Por otra parte, según señala Escolet, Miguel (1982), “es necesario, () participar en la urgente búsqueda del destino” aunque, “posiblemente no existan en el momento actual los instrumentos de transformación, ni las respuestas a la serie de problemas que conlleva la planificación utópica” y además, agrega que “de algo estamos seguros” y es “que hay una dirección que nos remonta al sueño pragmático, que orienta nuestro pensamiento y da sentido a nuestra metodología”, y esto “perfila en el nuevo siglo, una esperanza” (Pág. 14).
     Ahora bien, según Correia Pires Liliana y Peña Guzmán Pedro Enrique. (2014), en Venezuela “existe una total disposición de planificación con enfoque participativo” el cual “se vincula con toda la organización del quehacer en el ámbito público” y este es un “rasgo característico de los procesos que involucran la intervención dentro de los procesos de planificación” en la cosa pública; pero además, esta “se encuentra consagrada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), como un derecho y como un deber ciudadano en su artículo 62” (Pág. 69).
     Pero, según señalan Correia Liliana y Peña Pedro (2014), “si se define y revela la articulación de la acción planificadora como un sistema” es necesario, “antes de avanzar en su descripción, () indagar sobre la planificación en sí misma” entendiendo “la planificación como actividad acordada, considerada y en dirección al logro de un fin,” la cual, “existe como noción intuitiva desde el principio de las llamadas grandes civilizaciones de la humanidad, permitiendo así contar con sociedades más organizadas” donde este proceso, “es concebido como un proceso de construcción, a partir del cual se establecen trayectorias hacia imágenes y objetivo que modifiquen las condiciones iniciales” (Págs. 8 y 9).
     De igual forma, John Friedmann (1970), mencionado por Correia y Peña (2014), indica que “el concepto de la planificación tiene dos interpretaciones diferentes, a la vez que complementarias” la primera; es que “desde el punto de vista técnico, la planificación puede ser considerada como un proceso que se lleva a cabo dentro del límite de la política y la administración” donde, “se hacen más racionales las decisiones referentes a los fines y métodos de las grandes organizaciones” es decir, que este, “es el proceso que conduce hacia la definición y esclarecimiento de las metas de una organización para luego reducirlas a programas y métodos específicos de acción” (Pág. 9).
     Igualmente, “desde un punto de vista ideológico, la planificación puede considerarse como un medio para el logro de cierta medida de auto-dirección en la evolución del sistema social” y esto se trata “de un instrumento para obtener un importante grado de dominio sobre el destino del hombre” donde la “utópica del pensamiento humano se ha aferrado a la planificación, considerándola como su vehículo y método de expresión particular” según lo señalado por John Friedmann (1970), mencionado por Correia y Peña (2014. Pág. 9).
     Ahora bien, como “la planificación implica además [de] un proceso de toma de decisiones, un proceso de previsión anticipación, visualización, representación del futuro deseado y de predeterminación” es realmente necesario “tomar acciones para lograr el concepto de predecir el futuro”, según lo señalan Correia y Peña (2014. Pág. 15).
     Entonces, en el caso venezolano “las instancias de participación que establece el Sistema Nacional de Planificación” está representado “en cada uno de los niveles de Gobierno, bien sea Nacional, Estatal y/o Municipal”, donde “los Consejos Comunales en cada comunidad” representan “la primera instancia para recabar información sobre las problemáticas que aquejan a los ciudadanos, convirtiéndose en el ente de participación más cercano y directo a las comunidades” según Correia y Peña (2014. Pág. 15).
     De manera, que en la sociedad venezolana la planificación y la participación ciudadana “se acepta como un factor fundamental del análisis sociopolítico de una colectividad” con el fin de “definir el funcionamiento y el ejercicio del poder, de cómo el Estado se ha [venido] relacionado con la sociedad y cómo los individuos particularmente se asocian a la dinámica del Estado” y esto, “desde lo público, () donde los ciudadanos pueden recuperar sus espacios individuales en armonía con los intereses mayoritarios” de manera de poder “formalizar el espectro jurídico donde se desenvuelva el Estado como entidad espacial e institucional”, que los agrupa; según lo indican Correia y Peña (2014. Pág. 25).
     Ahora bien, la Planificación “implica metas, objetivos, estrategias y planes; elementos que, posteriormente, son reflejados mediante la Organización en la estructura de la institución” y en educación esta Organización la componen “dos aspectos [que] tienen un uso muy amplio” ya que “una misma institución, como el Ministerio de Educación, los aplica a nivel Nacional, Regional, Local y de aula, descansando en ambos términos el éxito de la calidad educativa a cualquier nivel”, según lo señala Marconi Jorge. (2013. Párr. 3).
     Pero, según el mismo Marconi Jorge. (2013) “la planificación en el ámbito educativo data de la década del 40” y está surge, “como una de las principales contribuciones al crecimiento económico, al desarrollo social y cultural” por lo cual, “se consideró que una planificación de la Educación fundamentada en la racionalidad y en la objetividad de las acciones era suficiente para lograr grandes cambios en la educación de los países”, (Párr. 6).
     De manera que, “la Planificación escolar, al igual que la Gestión, se realiza en todos los ámbitos o áreas del centro educativo: [como] área Directiva, área Pedagógica/académica, área Comunitaria y área Administrativa/financiera”, por lo cual, “todos estos planes se conjuntan en el instrumento final escolar denominado Plan Operativo Anual o Plan General Anual Institucional”, según lo presenta Marconi Jorge. (2013. Párr. 7).
     En este sentido, Cortes Lutz (2002), mencionado por Marconi Jorge. (2013) señala que la planificación “se convierte en una herramienta que sirve de hoja de ruta al sistema educativo”, mientras, que “se inserta plenamente de manera informada en las necesidades de la comunidad escolar”, esto para permitir que “la Educación desde sus inicios, se convierta en un poderoso instrumento de movilidad social (Párr. 12).
     Pero, específicamente, hablando ya “en el ámbito de la educación, la Planificación se define como "un ejercicio de previsión para determinar políticas y prioridades” así como “los costos del sistema educativo” claro, “teniendo presente las realidades políticas y económicas, las posibilidades del sistema” así como, “las necesidades del país y la de los estudiantes a los que sirve” según Guimar (2008), (citando a otros autores) mencionado por Marconi Jorge. (2013. Párr. 11).
     Además, según Marconi Jorge. (2013) la Planificación educativa “se concretiza fundamentalmente en tres niveles” llamados "dimensiones espaciales de la planificación" y estos son “la Planificación Nacional, la Planificación Regional y la Planificación Institucional o del Centro Educativo (colegio, instituto, etc.) donde la primera “tiene como objetivo el obtener una visión de conjunto e integrada de los problemas y necesidades de un país”; la segunda que es Planificación Regional, “se efectúa sobre la base del proyecto nacional y adecuado a las características socioeconómicas y culturales de la región natural y/o política (departamento o provincia) y la tercera la Planificación Institucional o del Centro Educativo “corresponde al centro escolar. Aquí la planificación tiene carácter participativo, en tanto que se requiere del concurso de la comunidad educativa en pleno” esto, “para la definición de los propósitos y estrategias para su logro” (Párr. 22-24 y 26).
     A saber, esta Planificación institucional, “denominada también Planificación escolar, se realiza en todos los ámbitos del centro educativo (escuela, instituto o colegio)”, por lo que, “existen Planificación Directiva; Administrativa y financiera” así como, “Pedagógica o Académica” pero esta última, “no debe confundirse con la planificación del docente o de aula”, según lo señala Marconi Jorge. (2013. Párr. 27).
     Ahora bien, según Eusko Jaularitza, (s.f.), “es importante saber que “las organizaciones mejoran cuando, partiendo del análisis de una realidad presente, son capaces de visualizar una posible realidad futura” así que una “planificación, desarrollada de manera colectiva, permite la visualización y la consecución de los sueños de una comunidad”, entonces de modo general, la planificación se considera como “un proceso en el que inicialmente se establece el destino al que queremos llegar”, así como, “los logros que queremos conseguir” de esta, pero luego “se acuerdan los medios para seguir esa dirección y no perdernos por el camino” (Pág. 1).
      Ciertamente, “existen muchas maneras alternativas para recorrer este proceso” en la planificación, “de modo que las orientaciones no tienen que convertirse en prescripciones y deben acomodarse a los modos de hacer de cada centro escolar”, es por esto que, “un plan es, en esencia, el producto del proceso de planificación y se define como un conjunto de decisiones acerca de qué hacer, por qué hacerlo y cómo hacerlo”, según lo señala Eusko Jaularitza, (s.f. Pág. 1).
     Entonces, “cada vez con más urgencia, los directivos escolares tienen que planificar de modo más estratégico, a medio y largo plazo, porque la vorágine de la acción educativa hace perder con frecuencia el norte a las instituciones escolares” por esto, “tienen que buscar sistemas más eficientes de producción de resultados de aprendizaje, porque el uso de más recursos no conduce necesariamente a mejores resultados” en este sentido, “hay que establecer prioridades por medio de un ejercicio equilibrado de toma de decisiones y de creación de consensos” según lo indica Eusko Jaularitza, (s.f. Pág. 1).
     En definitiva, Eusko Jaularitza, (s.f.) señala que “como cualquier otro sistema, la educación debe tener en cuenta, a la hora de planificar, las entradas y los procesos”; también, “los resultados y logros” así como, “el contexto de intervención” que ha de llevar a cabo (Pág. 6).
     Finalmente, “existen variadas terminologías y modelos de planificación tanto estratégica como operativa” pero “no se puede decir que exista un modelo perfecto” es por esto que “cada institución tiene su modo de interpretar el proceso”; sin embargo, “existen unas fases que se realizan en una secuencia similar: análisis, planificación, puesta en práctica y evaluación”, que no se deben saltar en su ejecución, según lo indica Eusko Jaularitza, (s.f.. Pág. 6).





BIBLIOGRAFIA
 Correia Pires Liliana; Peña Guzmán Pedro Enrique. (2014). El sistema nacional de planificación en    
    Venezuela y el diseño de planes estratégicos. Tomado de:    
     http://servicio.bc.uc.edu.ve/derecho/revista/idc37/art12.pdf
Escolet, Miguel. (1982). Planificación utópica y realidad: enfrentamiento al devenir del aprendizaje 
     del siglo XXI. Estados Unidos. Tomado de:  
Eusko Jaularitza, (s.f.). La Planificación en el Marco Escolar. Vasco. Tomado de:  
Marconi Jorge. (2013). Planificación y Organización. Educación Administrativa. Tomado de:
     http://www.monografias.com/trabajos94/planificacion-y 
Méndez Tatiana; Aguilar Edgar; Caraballo Jairo y Oquendo Guillermo (2009). La Planificación 
     Educativa en Venezuela. Venezuela. Tomado de: 
Porter Galetar Luis. (s.f.). La Planeacion Educativa. México. Tomado de: 
Universidad Nacional Abierta (1986). Planificación Educativa en Función del Proceso De Desarrollo 
     Social (Compilación con  fines instruccionales). México. Tomado de:
      dip.una.edu.ve/.../021planificacioneducativa/.../Cinterplan_Planificacion_Educativa_educ.    



REFERENCIAS
Cortes Lutz            (2002)
Friedmann   John   (1970)
Guimar                  (2008)

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La educación es un ornamento en la prosperidad y un refugio en la adversidad.                                                           ...